CANCER DE MAMA Y TERCERA EDAD

Nuestro país es uno de los países con mayor esperanza de vida. Los últimos años se ha podido ver un aumento significativo de la esperanza de vida entre nosotros. Además, el porcentaje de población adulta ha alcanzado unos niveles que nunca antes habíamos tenido. Nunca antes en el mundo hubo tantos adultos mayores.

Pero junto con esta positiva noticia, las enfermedades crónicas, entre ellas el cáncer, aumentan paralelamente su incidencia. De tal manera que podemos afirmar que, hoy en día, el factor de riesgo mayor para tener cáncer es la edad: a más edad, más riesgo de desarrollarlo.

Cada año en España se diagnostican 33.000 nuevos casos de cáncer de mama. El 61% de los nuevos diagnósticos de cáncer en España se presenta en mayores de 65 años, tanto en mujeres como en hombres (datos extraídos del Observatorio del Cáncer, lanzado por la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). Según los datos del Observatorio del Cáncer AECC en España el cáncer de mama supone la primera causa de mortalidad por cáncer en mujeres.  La mayoría de las muertes por cáncer de mama se dan en mayores de 75 años (según el Observatorio del Cáncer AECC, en 2018).

Por tanto, podríamos decir que la incidencia del cáncer aumenta progresivamente con la edad. El problema global del cáncer es muy complejo, tanto que precisa de un abordaje multidisciplinario. Es decir, el trabajo coordinado de muchos profesionales de distintas especialidades como médicas, enfermeras, psicólogas, geriatras, fisioterapeutas, nutricionistas y otros especialistas. En el caso de las personas mayores, todo esto se complica ya que muchos de ellos tienen otras problemáticas asociadas, lo que añade más especialistas y cuidados.

Muchas de nuestras mayores consideran el cáncer de mama como una enfermedad que, dada la edad que tienen, no hay nada que hacer.  Muestran ciertas actitudes de resignación y fatalidad potenciadas por la edad.

Esto puede ser una de las causas más frecuentes de errores. En una persona de edad avanzada es posible que aparezcan síntomas y se achaquen a la edad; quitándole la importancia que requiere, mientras que, una persona de menor edad acudiría de inmediato al médico.

Independientemente de la edad existen unas sintomatologías a tener en cuenta y observar en la detección del cáncer de mama como son:

  • Cambio significativo en el tamaño de alguno de los senos o se observan irregularidades en el contorno del mismo.
  • Cuando al levantar los brazos se ve una menor movilidad en una de las mamas.
  • Cambios en la apariencia del pezón.
  • Aparición de un nódulos o bultos en la zona de la axila.
  • A nivel general, la salud se resiente y se nota un cansancio generalizado con dolor en los huesos.

 

A pesar de toda esta situación, y de que los casos de cáncer de mama en España aumenten considerablemente, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica,  la mortalidad de este tipo de enfermedad ha descendido notablemente en los últimos años, gracias sobre todo a los avances médicos; nuestro país tiene una de las tasas de mortalidad por cáncer de mama más bajas respecto al resto de países.

Para que esta tendencia continúe así, debemos tomar conciencia de este tipo de enfermedades y ser conscientes que, en las personas mayores, un diagnóstico precoz TAMBIÉN es muy importante.

Es muy importante, independientemente de la edad, tanto su prevención como un diagnóstico precoz, para ello debemos estar igual de atentos a los cambios que se producen en nuestro propio cuerpo como en en el de nuestras mayores.

 

BIOGRAFÍA 

https://www.aecc.es/

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AUTORA

Helena Parreño (Trabajador Social de Asistenzia)