El Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora cada 21 de septiembre, pone el foco en una enfermedad que afecta mucho más allá de la memoria. El diagnóstico cambia rutinas, relaciones familiares, formas de comunicarse y, con el avance de la enfermedad, también puede aumentar la necesidad de apoyo en las actividades cotidianas.
Detrás de cada persona con Alzheimer hay además familiares que aprenden a adaptarse a situaciones nuevas. Acompañar, mantener rutinas y contar con ayuda cuando empieza a ser necesaria puede facilitar el día a día tanto de la persona como de su entorno familiar.
¿Por qué se celebra el Día Mundial del Alzheimer el 21 de septiembre?
El Día Mundial del Alzheimer se celebra cada 21 de septiembre desde 1994, cuando Alzheimer’s Disease International impulsó esta jornada para aumentar el conocimiento sobre la enfermedad y reducir el estigma asociado a las demencias.
Según los últimos datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en julio de 2026, más de 57 millones de personas viven actualmente con demencia en todo el mundo y cada año se diagnostican cerca de 10 millones de nuevos casos. El Alzheimer continúa siendo la forma más frecuente de demencia y representa aproximadamente entre el 60 % y el 70 % de los casos.
¿Cómo cambia la vida cotidiana de una familia?
El Alzheimer puede afectar a la memoria, el pensamiento, la orientación y la capacidad para realizar actividades habituales. No todas las personas evolucionan de la misma manera ni necesitan el mismo tipo de ayuda.
Con el avance de la enfermedad, algunas familias comienzan a necesitar apoyo para organizar diferentes aspectos del día:
- Higiene y cuidado personal, respetando los hábitos y capacidades de la persona.
- Preparación de comidas y apoyo durante la alimentación cuando sea necesario.
- Acompañamiento y supervisión para mejorar la seguridad dentro y fuera del domicilio.
- Mantenimiento de rutinas conocidas, que pueden ayudar a reducir la desorientación.
- Apoyo a familiares y cuidadores, especialmente cuando las necesidades de atención aumentan.
¿Cómo puede ayudar la atención a domicilio a una persona con Alzheimer?
Los cuidados en casa permiten prestar apoyo dentro de un entorno conocido. Para muchas personas, permanecer en su domicilio significa conservar referencias cotidianas como sus habitaciones, objetos personales, horarios y hábitos.
La clave es adaptar la atención a las necesidades que existen en cada momento. Una persona puede necesitar únicamente acompañamiento durante determinadas horas, mientras que otra puede requerir ayuda con el aseo, las comidas, la movilidad o diferentes tareas de la vida diaria.
En Asistenzia, el equipo de atención domiciliaria trabaja cada día con personas dependientes y familias que necesitan apoyo en casa.
El Día Mundial del Alzheimer también recuerda algo importante: cuidar a una persona con esta enfermedad implica aprender y adaptarse continuamente. Y cuando la familia necesita apoyo para hacerlo, contar con profesionales en el domicilio puede ayudar a que esa atención siga teniendo en cuenta las necesidades, hábitos y bienestar de cada persona.








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