El papel de los abuelos en la sociedad va mucho más allá de verlos de vez en cuando o una tarde de juegos en el parque. ¿Sabías que casi la mitad de los abuelos y abuelas en España cuida de sus nietos de forma habitual? Cada 26 de julio, el Día de los Abuelos pone el foco en esta realidad: millones de familias dependen, día a día, del tiempo y el cariño de sus mayores.
¿Qué representan los abuelos en la familia española actual?
Una de cada cinco personas en España tiene más de 65 años, y el 80 % de ellas son abuelos o abuelas. Según un informe de Aldeas Infantiles SOS, el 85 % participa en algún momento en el cuidado de sus nietos, el 46,7 % lo hace de forma habitual y el 28,6 % los cuida a diario mientras los padres trabajan.
Esto significa que gran parte de la conciliación familiar en España se sostiene gracias a ellos. Dedican, de media, 16 horas semanales al cuidado de sus nietos, una cifra que sitúa a España entre los países europeos donde los abuelos más se implican en la crianza.
Más allá del cuidado: memoria y transmisión de valores
Otro estudio, recogido por la Asociación Internacional de Ciencias Sociales y Trabajo Social, señala que para muchas familias la principal aportación de los abuelos no es solo económica: también mantienen unida a la familia y transmiten costumbres, hábitos y aprendizajes que no siempre se enseñan en la escuela. Son, en muchos hogares, la memoria viva de varias generaciones.
¿Por qué se celebra el Día de los Abuelos el 26 de julio?
La fecha coincide con la festividad católica de San Joaquín y Santa Ana, considerados en la tradición los abuelos de Jesús. Con el tiempo, distintos países, entre ellos España y buena parte de Latinoamérica, adoptaron el 26 de julio como jornada de homenaje a las personas mayores dentro del núcleo familiar, más allá de su origen religioso.
¿Cómo acompañar a los abuelos, no solo el 26 de julio?
Celebrar este día puede ser también el punto de partida para pequeños gestos que se repiten el resto del año:
- Dedicarles una llamada o visita sin motivo concreto, solo para escuchar cómo están.
- Pedirles que cuenten una historia familiar o una anécdota de su juventud.
- Incluirlos en decisiones cotidianas del hogar, no solo en celebraciones puntuales.
- Acompañarlos a revisiones médicas o gestiones que les cuesten hacer solos.
- Buscar apoyo profesional cuando el cuidado diario supera lo que la familia puede ofrecer sin agotarse.
Muchas veces ese apoyo llega en forma de ayuda a domicilio, un recurso que en Asistenzia entendemos ligado a una idea concreta: vivir en casa, rodeado de los propios recuerdos y costumbres, contribuye al bienestar de las personas con cierto grado de dependencia. Un equipo multidisciplinar que entra en el hogar no sustituye a la familia; se suma a ella para que el vínculo diario con los abuelos no dependa solo de la disponibilidad de tiempo de cada uno.
El homenaje a los abuelos no se acaba este día. Cuidar de quienes nos cuidaron muchas veces empieza en casa y que, cuando la familia lo necesita, puede completarse con acompañamiento profesional que respete su ritmo y su historia.








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